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CASOS MÉDICOS | Incompatibilidad de Rh

'Hicimos cuatro transfusiones al feto para salvarle la vida'

Arturo Asensio Arturo Asensio
La historia clínica de esta mujer era dramática: había tenido cinco embarazos, de los cuales sólo el segundo había transcurrido con normalidad. En los otros cuatro, los bebés habían muerto, bien dentro del útero o bien nada más nacer.
"A nosotros nos llegó en su sexto embarazo. Tenía 35 años, era inmigrante y en su país de origen no le habían hecho la profilaxis que hoy día llevamos a cabo en las mujeres embarazadas con Rh negativo: las vacunamos en la semana 28 de gestación para prevenir la enfermedad hemolítica perinatal, una patología que provoca el desarrollo de una anemia en el feto y que está ocasionada por incompatibilidad sanguínea materno-fetal", explica Alfredo Perales, jefe de Obstetricia del Hospital Universitario La Fe de Valencia.
Mediante esa vacuna se consigue que la mujer no se sensibilice, es decir, que no desarrolle anticuerpos que destruyan los glóbulos rojos de su hijo con Rh positivo. Pero esta paciente ya estaba sensibilizada y había que conseguir frenar esa destrucción o, más exactamente, compensarla mediante la inyección de más glóbulos rojos. "Hay que entender la gravedad de esta enfermedad: la destrucción de los hematíes provoca una anemia fetal que puede llevar a una hipoxia –una disminución de la cantidad de oxígeno–, o a una asfixia y a la muerte. O puede ser causante de insuficiencia cardiaca, pues el corazón tiene que trabajar en exceso para bombear la sangre, que provoca fallos en tejidos y en órganos".
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En los casos más severos de anemia, puede aparecer hidropesía fetal (derrames de líquidos en abdomen, pleura y pericardio), que casi siempre provoca la muerte del feto. Asimismo, este problema puede provocar secuelas neurológicas en el niño.
Ante este panorama, la primera acción era tratar de determinar el grado de afectación o gravedad de la anemia fetal. "Sabemos que, en el feto, el nivel de hematocrito normal está alrededor del 50%. Cuando está por debajo del 30% es que existe una anemia severa. Este bajo nivel de hematocrito es detectable con la medición de la velocidad de la sangre a través de una ecografía de la arteria cerebral media del feto". Así, cuando en la semana 20 de gestación se vio que éste se encontraba en situación de anemia grave, el equipo del doctor Perales se dispuso a actuar. La idea era conseguir restablecer la cantidad de glóbulos rojos en la sangre y, para ello, se decidió hacer una transfusión intraútero.
"Mediante ecografía, pinchamos el cordón umbilical y dirigimos una aguja hacia la vena umbilical –por donde va la sangre oxigenada de la madre al feto–, y le transfundimos 20 ml de sangre Rh negativa". Tras esa primera transfusión, se hicieron controles periódicos que revelaron que los hematíes seguían destruyéndose poco a poco, por lo que en la semana 23 procedieron a transfundir 45 ml más de sangre. "Todavía hicieron falta dos transfusiones más, una en la semana 26 y otra en la 29; en esta última le inyectamos 85 ml más. Gracias a ello, fuimos consiguiendo mantener los niveles de hematíes en el feto y, en la semana 32, se produjo un parto espontáneo de una niña que pesó 2,5 kg y que se encontraba en perfecto estado de salud".
La pequeña pasó a reanimación, por si fuera necesario realizarle una exanguinotransfusión –sustituirle toda la sangre–, pero no fue preciso. "Tras tres hijos muertos por esta enfermedad, esta nueva técnica permitió que aquella madre tuviera sana y salva a su bebé".

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OMS | Informe de la enfermedad

La tuberculosis mata a 4.700 personas al día

Un médico reparte tratamiento para la tuberculosis en Nueva Delhi.| Ap Un médico reparte tratamiento para la tuberculosis en Nueva Delhi.| Ap
  • En España, el bacilo afecta a 20-25 personas por cada 100.000 habitantes
  • Los jóvenes en edad productiva son los más afectados en todo el mundo
La mortalidad por tuberculosis ha bajado un 35% desde 1990. Un dato positivo que, sin embargo, no enmascara que la enfermedad sigue siendo un problema de salud pública, ya que en 2009 se produjeron 1,7 millones de fallecimientos por esta causa, lo que supuso 4.700 decesos al día, de acuerdo con un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En el documento, el organismo sanitario celebra que de seguir esta tendencia a la baja podría ser posible en 2015 haber reducido las muertes por tuberculosis a la mitad en dos décadas y alcanzar así uno de los Objetivos del Desarrollo del Milenio fijados por la ONU.
El otro de los retos relacionados con la tuberculosis, el que pretende rebajar su incidencia -el número de nuevos casos en un año- a la mitad para 2015, también estaría en vías de lograrse. La tasa de incidencia de la enfermedad en 2009 fue de 137 casos por cada 100.000 habitantes, prolongando de esta manera la racha de descensos registrada desde su máximo en 2004, cuando se dieron 142 nuevos enfermos de tuberculosis por cada 100.000 personas.
En el cómputo de 2009, la OMS calcula que 9,4 millones de personas se contagiaron de esta enfermedad que se propaga por el aire, de los que 7,6 millones se concentraron únicamente en 22 países, principalmente de Asia y África.
Los adultos jóvenes en sus años más productivos son los más afectados por el bacilo de la tuberculosis, mientras que las mujeres supusieron cerca de un tercio de los nuevos casos, con 3,3 millones de enfermas. Además, 1,1 millones de seropositivos desarrollaron tuberculosis.

Trabajo por hacer

No obstante, a pesar de analizar los datos con esperanza, la OMS también reconoce que las naciones deben comprometerse más con el tema. "La tuberculosis puede curarse en seis meses si se detecta y se trata a tiempo. Pero pese a ello, todavía permitimos 1,7 millones de muertes anuales", recuerda Mario Raviglione, director del programa Stop TB de la OMS.
Entre 1995 y 2009, 41 millones de enfermos de tuberculosis recibieron con éxito un tratamiento con el que se salvó seis millones de vidas, a juicio de la propia organización.

La situación en España

Aunque suene lejana, el número de afectados por la enfermedad en los países ricos sigue siendo excesivamente alto, una circunstancia atribuible fundamentalmente a los procesos migratorios y al VIH, según ha explicado el doctor Emilio Bouza, jefe del Servicio de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, de Madrid, durante unas jornadas organizadas por la Fundación de Ciencias de la Salud y la Fundación Rafael del Pino, con motivo de la Semana de la Ciencia.
la tuberculosis afecta a 20-25 personas por cada 100.000 habitantes y año en España, aunque varía de unas regiones a otras. "Aunque la cifra en cuestión está muy lejos de la de décadas pasadas, todavía supera la de otros países desarrollados del mismo entorno", apunta Bouza.
"La población inmigrante copa una tercera parte de los casos de tuberculosis de nuestro país", según explica este especialista. "El alcoholismo es otro factor de riesgo destacable, al igual que la toma de inmunosupresores por parte de pacientes trasplantados o portadores del VIH", afirma.

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DIVULGACIÓN | 'El Gran Diseño'

El polémico libro de Stephen Hawking llega a España

El astrofísico Stephen Hawking. | El Mundo El astrofísico Stephen Hawking. | El Mundo
El nuevo y polémico libro del astrofísico británico Stephen Hawking, donde argumenta que Dios no es necesario para explicar el origen del Universo, reabrió hace meses la eterna confrontación entre el conocimiento científico y la creencia en Dios.
'El Gran Diseño' sale a la venta esta semana en castellano. En ella se plantea que tanto nuestro universo, como los muchos otros universos posibles, surgieron de la nada, porque su creación no requiere de la intervención de ningún Dios o ser sobrenatural, sino que todos los universos proceden naturalmente de las leyes físicas. "No hace falta un Dios para la creación del Universo", sino que surgiría de leyes físicas con distintos universos que aparecerían como fluctuaciones cuánticas espontáneas de un vacío primordial.
"El hecho de que nuestro Universo parezca milagrosamente ajustado en sus leyes físicas, para que pueda haber vida, no sería una demostración concluyente de que el Universo ha sido creado por Dios con la intención de que la vida exista, sino que sería resultado del azar",
Así lo explica el traductor de esta obra, el catedrático de Física de la Materia Condensada David Jou, de la Universidad Autónoma de Barcelona, para quien el último libro de Hawking es científicamente "apasionante" pese a que discrepa respecto a algunas de sus conclusiones.
Por ejemplo, Jou opina que las conclusiones de Hawking sobre la no existencia de Dios son "precipitadas", ya que se basan en "teorías provisionales", y añade que la ciencia es neutra sobre la existencia de Dios y otros problemas metafísicos.

Nueva perspectiva

El astrofísico nos presenta una nueva imagen del universo, y de nuestro lugar en él, muy distinta de la tradicional e, incluso, de la imagen que el propio Hawking nos había proporcionado, hace ya más de veinte años, en su gran libro 'Historia del tiempo'.
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En él el gran físico nos explicaba de dónde procedía el universo y hacia dónde se encaminaba, pero aún no podía dar respuesta a importantes preguntas como el orígen del universo.
Hawking cree ahora que las propias leyes físicas producen los universos, sin necesidad de que un Dios exterior a ellas "prenda fuego" a las ecuaciones y haga que sus soluciones matemáticas adquieran existencia material.
En los últimos años, el desarrollo de la teoría 'M' (en realidad toda una familia de teorías enlazadas sobre física cuántica) y las recientes observaciones realizadas por los satélites de la NASA, nos permiten ya enfrentarnos a la pregunta fundamental: la Cuestión Última de la Vida, el Universo y el Todo. Según Hawking, si esta teoría última es verificada por la observación científica, habremos culminado una búsqueda que se remonta a hace más de tres mil años: habremos hallado el Gran Diseño.

Polémica

Según Jou, si el lector toma al pie de la letra el libro de Hawking en el aspecto metafísico, en vez de creer en la existencia de Dios habría de hacerlo en "dimensiones ocultas, partículas todavía no observadas, universos no observables y teorías matemáticas muy complejas aún no corroboradas experimentalmente, y que, a su vez, serán superadas por teorías futuras".
Así, añade el experto, el hombre, la sociedad, no necesitaría creer menos ahora, sino "creer en más cosas" al menos por el momento.
Un Dios entendido según la religión "estaría más allá del espacio y del tiempo que forman la base de las ecuaciones humanas", advierte. Por otro lado, Hawking afirma en el inicio de su libro que "la filosofía ha muerto", afirmación que el traductor no comparte, ya que cree que la filosofía sigue recordando que "la razón humana es más amplia que la razón científica".
Pese a todo esto, Jou opina que las menciones de Hawking a Dios son una muestra de la pasión con que el científico ha vivido siempre la física, como un gran reto vital para encontrar lo más profundo de las raíces de la realidad. Si Dios representa para muchos tal raíz, para Hawking lo son las ecuaciones, a cuya formulación ha dedicado tan brillantemente su vida.